Estudiantes  

PerfilPre-escolarPrimariaSecundaria

     
 
Entre la vida y el nevado
 
     
Diana Lisset Quesada Herrera
Estudiante grado 9-03
 

El 3 de septiembre de 1984, José de Arias salió de Bélgica y se dirigió al nevado del Ruíz, tenía la ilusión de escalar un nevado colombiano, llevaba en su mente conquistar otro premio sin importar consecuencia alguna.

Al llegar a Colombia no tardó en ponerse en contacto con su familia y contar que había llegado sano y salvo; esa noche no podía conciliar el sueño pués anhelaba llevar su bandera a la cima de este nevado. Salió en la mañana a consultar el clima pero las noticias no fueron agradables, una gran tormenta se acercaba, así que ningún helicóptero lo llevaría y ningún hombre se atrevería a salir.

Sin embargo, no tomo en serio las advertencias y asumió el reto de escalar, pero no había un helicóptero disponible, decidió entonces dar marcha atrás. Cuando su valentía quedaba por el piso sintió una mano en su hombro, volteó a mirar y era un hombre mal vestido que le propuso llevarlo al nevado.

Al llegar allí sintió el miedo en sus piernas, ya que no tenían estabilidad en tierra, pero no se sabía si su orgullo era más grande que su miedo; se dio cuenta que era muy tarde para abandonar su propósito y fue allí donde inició su ilusión.

Eran ya las 4 de la tarde y apenas había avanzado 58 metros, no era lo suficiente para descansar, siguió escalando hasta que se ocultó el sol, una brisa corrió y de repente una gran tormenta se acercaba, no tuvo tiempo suficiente para protegerse y fué llevado unos metros adelante, quedando atrapado en una cueva, sin alimentos, sin luz, solo.La situación se volvió mas crítica cuando no halló ninguna salida; día y noche pasaban sin tener conciencia del tiempo, ya habían transcurrido aproximadamente 3 días cuando sorprendentemente un rayo de luz alumbraba su mano, entonces se dio cuenta que provenía de una de aquellas paredes de hielo, entonces comenzó a escarbar con tal agilidad que hizo un hueco lo suficientemente grande para que su cuerpo cupiera;

al salir vio a unos pasos delante un pequeño bulto y se dio cuenta que era las provisiones que había arrastrado la tormenta.

El maldito optimismo lo llevó a iniciar nuevamente, pero sus piernas no daban mas estaban hinchadas y heridas, sus manos moradas y su cara demacrada, ojeroso, y una aguda tos cada vez se apoderaba de su cuerpo.

Solo durmió una noche en el nevado, y tuvo un sueño de felicidad en donde encontraba un hermoso paisaje con flores a su alrededor, que hicieron que lagrimas brotaran de sus ojos. Despertó llorando y su locura lo llevó a correr como un niño, con ligereza, pero llegó un momento en que sus piernas no corrieron más ya que se enredaron con un bloque de hielo; su cabeza se golpeó contra una piedra, pasaron horas y no despertaba, hasta que un delicado aroma de pureza lo hizo despertar, abrió sus ojos y se dio cuenta que se encontraba en la cima del nevado; su alegría era tan grande pero su corazón latía muy lento, y sus pulmones no aguantaban la presión, fue allí donde al toser expulso sangre y sintió que su fin estaba cerca...grito: "el mundo es tan grande como un nevado; es suficiente escalar 5400 metros para tener conciencia que ser colombiano es muy grandioso".

Estas fueron sus ultimas palabras sintió que sus ojos se cerraban y allí murió.

Años después encontraron el cuerpo de aquel hombre sentado con una expresión de felicidad sosteniendo con su mano la bandera de su país.

Y aun en nuestros tiempos se recuerda un luchador que murió por un propósito

 
 
 
 
         
 
subir...
 
 

Colegio Víctor Félix Gómez Nova © Copyright 2006 Todos los derechos reservados

Página desarrollada por Juan Francisco Remolina Caviedes

Piedecuesta - Santander